Mintzie, el gato que conduce
Asistente felino que conversa y actúa dentro de la propia página: se desplaza hasta la sección correcta y precarga el formulario a partir de lo dicho en la conversación.
De dónde vino
Un sitio con mucha información obliga a la persona a cazar. Abre una página, vuelve, prueba otra, y desiste antes de encontrar lo que quería.
La ganas eran dobles: acortar ese camino y volver la navegación liviana, con algo de gracia en el medio. Un asistente con cara y nombre resolvía los dos de una vez.
En la mesa
Empezamos intentando armar el gato en 3D, vectorizado en el navegador. Quedó pesado para lo que devolvía, y lo cambiamos por videos animados con el fondo recortado, que corren en cualquier máquina.
En paralelo, mapeamos los sistemas y la información de la organización para componer su cerebro. Ese acervo se volvió la fuente de verdad: el gato responde a partir de lo que está escrito ahí, y lo que no está admite que no lo sabe.
Después vino el cuidado con las poses y las reacciones, que es lo que hace que la persona quiera preguntar de nuevo. Por último entró el módulo que lo saca de la conversación y lo pone en la página: se desplaza hasta la sección correcta, completa formularios y conduce por un guion de preguntas.
Dónde sirve
Sirve donde hay demasiada información para que el visitante la encuentre solo: catálogo grande, portafolio extenso, base de conocimiento, intranet.
Sirve bien en una marca que ya tiene personaje y personalidad, porque el asistente entra como extensión de ella en lugar de widget genérico.
Y sirve en una organización que acumuló sistemas y necesita una capa única por encima, o que quiere una fuente de verdad que deje de depender de quien recuerda la respuesta.
Lo que aprendimos
El personaje derriba la resistencia al chatbot. Con cara y nombre, la persona pregunta más y pregunta mejor.
Three.js abrió un universo que vale explorar, y resultó demasiado complejo para lo que esta solución necesitaba. Lo guardamos para donde rinde, como modelo de producto en 3D.
El hallazgo mayor fue el asistente navegando por su cuenta. Eso cambia su papel: de cajita en la esquina a primera capa de interfaz, a veces la única que la persona usa.
Lo que sigue abierto
Falta probarlo en el sitio de un cliente. Probar en casa es demasiado cómodo: solo cuando el asistente enfrente al visitante de otra marca vamos a descubrir qué todavía no funciona.